InésMartínez
Redacción
UNA HISTORIA CON SABOR A NOSTALGIAS Y A BUENOS RECUERDOS...

 

 

“... allá por el ´36, funcionaba una escuela en la calle Las Rosas, al pie de las sierras... Sara Brochero fue la primer maestra... los alumnos venían desde Cuesta Blanca: a caballo, burro o caminando... ”

Rafael Fayelo Desimone fue uno de los primeros pobladores de la Villa y ahora, con mucha lucidez, nos cuenta de aquellos viejos tiempos. Una historia de tiza y pizarrón que empezó hace 69 añoscon la señorita Sara Brochero, la primer maestra, ... “que viajaba desde la ciudad de Córdoba hasta Villa Independencia y en el único colectivo que había...a veces cargada de maderas terciadas y arcos con sierritas para calar... para trabajos manuales... después vinieron otros: Frontera Vaca, Cardozo, Galíndez... ”

Pasaron los años y la villa se unió a otros barrios que hoy son populosos: Villa del Río, El Canal, Playas de Oro... y éstos a la vez, hoy forman parte de una ciudad comprometida con la educación, y en los cuatro niveles.

Rafael “Fayelo” Desimone vive actualmente en Villa Independencia, en la calle Los Amarantos, un pintoresco barrio con calles connombres de flores, y muchos pájaros. Fue uno de los primeros en habitar el lugar y el mejor contador de su historia.

“...vivíamos felices y en paz...” Sus palabras nostalgiosas hicieron que nuestra imaginación acompañe su relato.

“...había tantas vivencias...” – continúa - ,

“éramos unos 35 alumnos... venían de todos lados: San Antonio, de Carlos Paz, del otro lado del río... muchos recorrían largas distancias, sin la compañía de sus padres; no existían peligros de robos, ni que nadie molestara a los chicos... en los recreos disfrutábamos de grandes espacios... casi una manzana... los juegos eran la pelota, bolitas, rango y mida... todo esto agregado al paisaje natural... VIVÍAMOS FELICES Y EN PAZ ...” (otra vez) ...

La forma simple de vivir, el buen compañerismo, la buena formación familiar, los colegios“sin candados”, los medios audiovisuales no agresivos, hacían de la educación un instrumento cultural y democrático.

Los educadores de aquella época sentían que su tarea era la de mejorar la existencia de los hijos de las familias del lugar y con una educación casi integral. Ser maestros los hacía nobles y los convertían en un símbolo de triunfo y de superación. El fin era humanizar el orden social. Los valores sociales y la buena convivencia fueron siempre el estandarte priviligiado del maestro argentino, y siguen siéndolo aún- a pesar de que el concepto de la cultura y de la educación atraviesa una época de crisis.

Enclavada al pie del cerro, a pasos de la primera escuela (como para no perder su identidad) se encuentra la nueva escuela, y se llama Ricardo Bernabé Fernández. La que hoy es orgullo de los hijos de los hijos de los primeros pobladores...