Comencemos de cero. Mi nombre es Isabel González,
española oriunda de Galicia y escritora de profesión;
ya han publicado mis trabajos en diversos libros, revistas, periódicos
culturales y foros en la red. Mi intención no es otra que
la de hacer llegar a los niños textos, motivaciones, reflexiones
y trabajos en los que ellos se vean involucrados en mayor o menor
medida; será una tarea cotidiana como ir al colegio, jugar
con los amigos, ver la televisión, etc.
Agradecería la colaboración de los padres y tutores
para incentivar al niño a no perder esas ganas por la lectura,
la creatividad y los proyectos en conjunto.
Esta revista tiene lectores en diferentes partes del mundo, niños
con culturas, formas de vestir, religiones e incluso idiomas distintos.
Englobaré en este espacio todo ello: las inquietudes, preocupaciones
y ganas de avanzar hacia un mundo en el que el color de piel, la
cultura, la raza, el lugar de nacimiento o las disminuciones físicas
y psíquicas no separen a las personas, porque todos tenemos
el mismo derecho a la vida. Por tanto, vuestra colaboración
en este proyecto es fundamental, A continuación, pongo en
vuestras manos un cuento breve al que espero prestéis atención.
Al final tenéis unas breves preguntas sobre lo que habéis
leído y, si me lo hacéis llegara la mayor brevedad
posible, haré una selección que podréis leer
en este mismo lugar en el próximo número de la revista.
LA PEQUEÑA ANGIE
Angie era una niña de siete años del norte de África,
cada día su recorrido era el mismo en la mañana, madrugaba
mucho para ayudar a su madre con sus hermanos menores, dos bebés
de uno y dos añitos.
Preparaban las papillas con agua y harina. Cuando ya se dormían
de nuevo los pequeños, se ponían ambas a moler el arroz
para guardar más harina y preparar la comida.
Sobre las doce del mediodía Angie ya había terminado
sus tareas como si fuese una persona adulta que desempeña un
trabajo diario. Comenzaba a ser de nuevo la niña que era realmente.
Tenía una pequeña muñeca con la que jugaba mucho;
le había puesto como nombre el mismo que tenía su perrito.
Aquella muñeca había sido creada por sus manos: tres
trocitos de madera, paja seca, una piedra y unacuerda.
En el mismo poblado había treinta y nueve niños más
de la edad de Angie y, al igual que ella, ninguno tenía que
ir a la escuela, ni coger el autobús cada día.
Un día Angie recibió una carta de Carlo, un amigo de
Italia que hacía un año había viajado a su país
con sus padres. Habían forjado su amistad a través de
la distancia y,aunque Carlo conocía perfectamente cómo
era la vida de su amiga, que no tenía conocimientos de lectura
y que era como una vida aparte en aquel lugar, se las habían
arreglado muy bien para entenderse; la carta era un mapa lleno de dibujos,
cada dibujo y camino relataba todo lo que le había sucedido
y Angie sabía descifrar aquello perfectamente.
No importaba si las cartastardaban meses o años, lo más
importantepara la pequeña era que en alguna parte del mundo
tenía un excelente amigo y ese sentimiento lo expresaba muy
bien su sonrisa en el rostro ante aquel papel entre sus manos.
Fin
Ahora os toca a vosotros. Como os había pedido anteriormente,
espero vuestras cartas; esta lectura está enfocada para niños
de edades comprendidas entre los tres y diez años. Por lo
cual esta vez, las preguntas van dirigidas a ellos:
¿Te gustaría tener una amiga como Angie?¿Qué crees
que trata de transmitir este cuento?
Bueno hasta aquí llegó este apartado espero vuestros
comentarios, respuestas o ideas en mi correo electrónico, asunto
(el rincón del arte), mail: apart_larevistavcp@yahoo.es