Después de recorrer y conocer en casi su totalidad la República
Argentina (y cuando digo conocer hablo de ESTAR, de vivir un tiempo
en cada lugar conociendo su cultura, su gente, conectándome
con la esencia del lugar y sus creencias), desembarqué por segundo
verano consecutivo en El Calafate, la tierra del glaciar, y tierra
natal del presidente.
Nunca me tocó un verano tan frío en los confines de
nuestro territorio nacional. Como dirían mis amigos israelitas: "todo
posible, nada seguro". Aquí, personas provenientes
de todas partes del mundo se dan cita de a miles cada día para contemplar una
de las bellezas única para algunos: un río congelado… “el
glaciar”...símbolo perfecto y vigente de una era que resplandeció millones
de años atrás con sus presencias... Para mí,
LA VIDA EN MOVIMIENTO. Calafate, una de las villas turísticas
sureñas más cosmopolita que existe en Argentina.
Usted se preguntará por los precios de este lugar: están
adaptados más a las realidades de Europa que a la nuestra, pero
para los argentinos que vengan les diría: hemos sobrevivido
a cosas peores y lo que no mata, fortalece. Siempre es mejor tomarse
la vida con humor: lo recomiendo, y más en vacaciones, que
es el único espacio en la rutina que te deja ser libre
por un momento. Y, como dicen, a los gustos hay que dárselos
en vida… Mire: no proteste y disfrute… aparte (entre
nosotros): ¿En qué ciudad sino en ésta se tiene tal
vez la posibilidad de encontrarse a la Primera Dama haciendo footing
y a su guardaespaldas por detrás rezando para se compre una
cinta caminadora?... Encontrarse con el presidente caminando por la
avenida principal saludando a los turistas… Algunos le
llaman “hacer campaña”… desde mi punto
de vista, el tipo disfruta de su vida, él ES así.
Este verano, el presidente estuvo en varias oportunidades en El Calafate, al
igual que en las fiestas de fin de año. Y aquí asistió a inauguraciones
de importantes emprendimientos hoteleros para fomentar turísticamente
la villa. Dijo en aquella ocasión que “todas las
cosas que nos han sucedido nos fueron quebrando paulatinamente la autoestima,
haciéndonos creer que los argentinos no sabemos, los argentinos
no podemos, los argentinos no comprendemos la realidad y el marco en
el cual se mueve el mundo y la economía. Estas son frases casi
cotidianas de los que analizan la Argentina, preanunciando que no podemos
construir realidades perdurables y éxitos importantes simplemente
porque somos argentinos”… Dijo además
que “durante muchos años nos han hecho creer este
tipo de situaciones siniestras, y un pueblo, cuando va quebrando su
autoestima, va quebrando cualquier posibilidad de futuro”.
También dijo que “nadie tiene el éxito
asegurado antes de hacer una inversión, quisiera que a los que
inviertan les vaya bien y ganen bien: en El Calafate lo entendieron...quiero
que a los argentinos nos vaya bien. No se construye un país
distinto ni un mundo mejor con el fracaso del otro. Esa teoría
y cultura permanente, casi perversa, nos llevó a un quiebre
colectivo por tratar de construir en forma individual y no entender
que un país únicamente se salva de manera colectiva.
Estamos tratando de escalar la salida del infierno, y ese camino llevó años
de construcción… no hay salvaciones en términos
individuales, un pueblo construye su destino en término colectivo,
y un pueblo va encontrando su rumbo cuando comienza a amar profundamente
su tierra y darse cuenta que los argentinos somos capaces de
construir y edificar una realidad absolutamente distinta”.
Tuve la oportunidad de dialogar unos momentos con él, y aquí les
simplifico el breve diálogo que mantuvimos:
- ¿Piensa que Menen tendría que estar en el país
y enfrentar a la justicia?
- Ningún pueblo vuelve para atrás.
- Respecto de su salud…cómo está?
- Estoy perfecto, solamente a veces tengo que pasar
por exámenes de rutina…como todo
tipo, por más que sea presidente…
A veces este presidente me mata con sus respuestas!!!
Hablamos del calor en Buenos Aires, y dijo sentirlo en serio
y claro, se entiende... Dijo además que le gusta salir a caminar
solo, “pero me siguen”, dice.
Él es un hombre como cualquier argentino, sólo
que el tipo es el presidente...
Así sea, me dije yo, mientras le entregaba un ejemplar de LA
REVISTA VCP... si realmente premiamos como valor fundamental
la honestidad y el trabajo, vamos a construir una sociedad totalmente
distinta… Recordemos para cambiarlo que especialmente
en la última década, se premiaba a la más atorrante,
al más pícaro, al más vivo… y así nos
fue. Tenemos que aprender esta lección de nuestra historia.
Soy optimista: creo que Argentina puede, creo que los argentinos
podemos...
Quiero brindar un agradecimiento especial al periodista Sergio
Villegas por toda su onda en la revista, y un agradecimiento para
Esteban Rebolledo, Director de Promoción Turística
de El Calafate.
Desde la Patagonia, y aprontando nuevos rumbos, GRACIAS
SERGIO COLOMBO. Joven argentino, viajero itinerante y Enviado Especial
de LA REVISTA VCP -